sábado, julio 20, 2024

La presión para que Estados Unidos renuncie a las reglas de propiedad intelectual de las vacunas ha llegado desde todas partes.

De acuerdo a lo informado por diferentes medios de comunicación internacionales, en una carta pública, 170 premios Nobel y ex jefes de Estado de 100 países le pidieron al presidente de Biden, que “anteponga el derecho colectivo a la seguridad de todos a los monopolios comerciales de unos pocos”. A comienzos de abril, 10 senadores del ala izquierdista del Partido Demócrata, incluidos Bernie Sanders y Elizabeth Warren, le enviaron una misiva para que respaldara el llamamiento de la India y Sudáfrica a la Organización Mundial del Comercio sobre relajar temporalmente las reglas de propiedad intelectual. Hasta ahora, Washington ha bloqueado esa solicitud.

La Casa Blanca está “evaluando” si suspende temporalmente las patentes de las vacunas contra el coronavirus, lo que permitiría que países más pobres produjeran los fármacos en sus territorios. La presión para que Estados Unidos adopte esta iniciativa crece con fuerza a medida que el país avanza en su plan de vacunación -más de la mitad de la población adulta del país ya ha recibido el tratamiento- y también porque la India enfrenta la peor ola de la covid-19 que ha sufrido una nación desde el inicio de la pandemia.

Estados Unidos está estudiando cómo maximizar la producción y el suministro global de las vacunas al menor coste. Algo impensable en presidencia de Donald Trump.

La izquierda  se queja del acaparamiento

El 16 % de la población mundial acapara el 60% de las vacunas contra el coronavirus que se han comprado hasta ahora. Son datos de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte. Los expertos en salud pública reiteran que la pandemia no se habrá acabado hasta que no se vacune a la mayor parte de las personas, en todos los países del mundo, pero el mercado tiene sus reglas para proteger la inversión de las empresas en innovación. Y evitar  que otros se aprovechen y lucren con sus fórmulas químicas  de mala manera. Thomas Cueni, que lidera la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas, defiende  que suspender las patentes pondrá “en peligro la futura innovación médica, haciéndonos más vulnerables a otras enfermedades”. 

En octubre de 2020, antes de la llegada de las primeras vacunas, Sudáfrica e India ponían sobre la mesa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) una propuesta para “trabajar juntos” en garantizar que los derechos de propiedad intelectual no fueran un “obstáculo” para la lucha contra la COVID-19. Con el apoyo de otros 100 países, se ha venido debatiendo la iniciativa para liberar las patentes de las vacunas y así propiciar que la producción llegue a todo el mundo. 

Actualmente, la mayoría de países más ricos está en contra, incluidos Reino Unido, Estados Unidos, Australia o los estados de la Unión Europea, por lo que todavía se desconoce cómo terminará la disputa, paradigma de las desigualdades, que tiene muchas aristas legales, políticas, morales y económicas.

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